El término desastre hace referencia a las enormes pérdidas humanas y materiales ocasionadas por eventos o fenómenos como los terremotos, inundaciones, deslizamientos de tierra, deforestación, contaminación ambiental y otros.

Los desastres no son naturales, sino los fenómenos que los producen. Este término se diferencia en dos: “fenómenos naturales” y “desastre natural”. Donde la naturaleza se encuentra en un proceso permanente de movimiento y transformación, que se manifiesta de diferentes maneras, a través de fenómenos de cierta regularidad como la lluvia en algunos meses del año en zonas montañosas, y de aparición extraordinaria, como los temblores de la tierra, las erupciones volcánicas o el desgaste natural del suelo que produce la erosión.

Otros desastres pueden ser causados por ciertas actividades humanas, que alteran la normalidad del medio ambiente. Algunos de estos tenemos: la contaminación del medio ambiente, la explotación errónea e irracional de los recursos naturales renovables como los bosques y el suelo y no renovables como los minerales, la construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo.

Fenómenos naturales, como la lluvia o el viento, se convierten en desastre natural cuando superan un límite de normalidad (threshold, en inglés), medido generalmente a través de un parámetro. Éste varía dependiendo del tipo de fenómeno (escala de Richter para movimientos sísmicos, escala Saphir-Simpson para huracanes, etc.).

Los efectos de un desastre natural pueden amplificarse debido a una mala planificación de los asentamientos humanos, falta de medidas de seguridad, planes de emergencia y sistemas de alerta provocados por el hombre se torna un poco difusa.

A fin de la capacidad institucional para reducir el riesgo colectivo de desastres, éstos pueden desencadenar otros eventos que reducirán la posibilidad de sobrevivir a éste debido a carencias en la planificación y en las medidas de seguridad. Un ejemplo clásico son los terremotos, que derrumban edificios y casas, dejando atrapadas a personas entre los escombros y rompiendo tuberías de gas que pueden incendiarse y quemar a los heridos bajo las ruinas.

La actividad humana en áreas con alta probabilidad de desastres naturales se conoce como de alto riesgo. Zonas de alto riesgo sin instrumentación ni medidas apropiadas para responder al desastre natural o reducir sus efectos negativos se conocen como de zonas de alta vulnerabilidad.



Casi todas las personas conocen los trastornos más comunes que provocan las temperaturas frías del invierno, como la gripe, los resfríos, o las dificultades para respirar a causa del el aire frío. Sin embargo, el invierno también puede causar otro tipo de problemas mucho más serios, como la hipotermia, es decir una temperatura corporal inusualmente baja, por debajo de los 35.5 grados C, (la normal es de 37 grados C). La hipotermia grave, puede causar un ritmo cardíaco irregular, lo que puede conducir al paro cardíaco y a la muerte.

Algunos de los síntomas provocados por la hipotermia, son la confusión, los latidos lentos e irregulares, la somnolencia, la lentitud y dificultades para hablar, muchos escalofríos, y una presión sanguínea baja.

Esta baja de la temperatura corporal, suele ocasionarse por el hecho de mantenerse quieto durante mucho tiempo, sin un abrigo correspondiente, y en un lugar muy frío.

Para reducir este trastorno o cualquier otro que pudiera generarse debido al los climas muy fríos del invierno, es importante que, siempre que le sea posible, permanezca dentro de su casa.

Es fundamental también que, tanto dentro como fuera de su hogar, se mantenga bien abrigado, usando incluso un sombrero que proteja su cabeza y orejas. Además, debe mantener su cuerpo bien seco, por lo que si se moja, debe cambiarse la ropa de forma inmediata.

OTRO CLIMA, OTROS PLOBLEMAS

Pero por supuesto que los trastornos físicos producidos por las temperaturas no son exclusivos de los climas fríos. En el verano, los climas muy calidos también pueden provocar peligrosos riesgo, como las hipertermias. Este término, se utiliza para denominar a las varias enfermedades que tienen relación con el calor, como por ejemplo la insolación o la baja presión.

Algunos de los síntomas relacionados con el calor, son las nauseas, los mareos, la sensación de debilidad, los calambres musculares, la piel muy pálida, los fuertes dolores de cabeza y la desorientación.

Para reducir estos trastornos, o cualquier otro que pudiera generarse debido a los climas muy cálidos del verano, es importante que, siempre que le sea posible, permanezca en cuartos que posean aire acondicionado. Si no, también pueden servir los ventiladores, cuando los días no sean muy húmedos.

También es fundamental beber muchos líquidos como por ejemplo agua o jugos de frutas, pero se deben evitar las bebidas alcohólicas o que posean cafeína.

Dentro del hogar, recuerde siempre tener sus cuartos bien ventilados, con las ventanas abiertas pero cubiertas a la exposición directa del sol, ponerse poca y holgada ropa, de tejidos naturales, y tomar muchos baños seguidos durante el día.



Con frecuencia los medios de comunicación ponen de actualidad ciudades como Tangshan (1976), Guatemala (1976), México (1985), El Salvador (1986), Armenia (1989) o Kobe (1995), entre muchas otras, asoladas por grandes terremotos que les causan considerables daños materiales y un gran número de víctimas. La superficie de la Tierra, considerada por el hombre como un soporte firme de su actividad, es sacudida por grandes vibraciones ante las cuales se muestra como un frágil material. Los temblores o sismos son probablemente las catástrofes ante las cuales el hombre se siente más indefenso y aterrado. Ocurren sin advertencia alguna, y aún cuando ningún temblor dura por más de 30 a 50 segundos en su máxima intensidad este tiempo es más que suficiente para causar graves daños al hombre y sus centros de población.

El temblor es un movimiento vibratorio causado por un deslizamiento repentino de bloques de roca sobre una falla geológica. El movimiento vibratorio generado se propaga por la Tierra en todas las direcciones en forma de ondas elásticas u ondas sísmicas. El punto interior de la Tierra donde se origina un temblor se denomina hipocentro o foco, y el de la superficie terrestre, directamente por arriba del foco, epicentro. Normalmente es en la vecindad del epicentro donde se observa la mayor intensidad del temblor. La profundidad a que se encuentra el foco de un sismo varía desde unos cuantos kilómetros hasta algo más de 650 kilómetros.

La distancia entre el epicentro de un temblor y el punto de observación se conoce como la distancia epicentral. Para sismos cercanos a la estación de registro la distancia se mide en kilómetros. Para epicentros muy lejanos la distancia se mide en grados. De acuerdo a la distancia, los temblores se clasifican como temblores locales (hasta 100 km), temblores regionales (hasta 1000 km), o telesismos(más de 1000 km).

Por la profundidad a la que se originan, los temblores se clasifican como temblores superficiales (0 a 60 km), intermedios (61 a 300 km) o profundos (301 a 650 km). Se ha observado que la mayor parte de los epicentros sísmicos están distribuidos en áreas de grandes trincheras oceánicas y que los hipocentros correspondientes yacen sobre planos inclinados que son paralelos a fallas geológicas cuyas dimensiones alcanzan a ser hasta de 650 kilómetros de profundidad y 4500 km de longitud. La profundidad focal tiene gran importancia en los efectos que produce el temblor. Los sismos de foco superficial actúan sobre áreas reducidas, pero sus efectos son considerables, pues las ondas sísmicas apenas se atenúan antes de llegar a la superficie. En cambio los de foco profundo afectan a zonas mucho mayores, pero la intensidad, en igualdad de magnitud, es menor, debido a que las ondas sísmicas llegan más debilitadas a la superficie.

FALLAS GEOLÓGICAS

Una falla es una fractura que separa dos bloques de roca, los cuales pueden deslizarse uno respecto al otro en forma paralela a la fractura. A cada deslizamiento repentino de estos bloques se produce un temblor. Existen tres tipos de fallas: fallas de rumbo o transcurrentes, fallas normales y fallas inversas. Las fallas de rumbo son fallas verticales (o casi verticales) donde los bloques se mueven horizontalmente. Este movimiento horizontal puede ser de tipo lateral derecho o de tipo lateral izquierdo, dependiendo de si un observador parado en uno de los bloques ve que el bloque de enfrente se mueve hacia la derecha o hacia la izquierda. Las fallas normales son fracturas inclinadas con bloques que se deslizan en forma vertical principalmente. En este caso los bloques reciben el nombre de Techo y Piso, siendo el techo el bloque que yace sobre la fractura inclinada. Si el techo de la falla se mueve hacia abajo la falla es de tipo normal. En caso contrario se trata de una falla inversa. Cuando el movimiento de los bloques es una combinación de movimiento horizontal y vertical se trata de una falla oblicua.



El frío es una sensación percibida a través de la piel, y ocurre cuando existe una variación negativa de temperaturas, por lo general, nuestra temperatura corporal es utilizada como “Temperatura de Referencia”.

En el área industrial se hacen investigaciones, producciones y aplicaciones sobre este fenómeno con fines productivos y para la conservación de aquellas materias susceptibles de alterarse a causa del calor. Se dividen en tres ramas:

Refrigeración: que trata de la consecución de temperaturas iguales o algo inferiores a cero grados centígrados(celsius).

Congelación: Proceso para obtener temperaturas inferiores a cero grados centígrados(celsius).

Criogenia: Donde se consiguen temperaturas extremadamente bajas.

En meteorología, un frente es una franja de separación entre dos masas de aire de diferentes temperaturas, y se les clasifica como fríos, calientes, estacionarios y ocluídos según sus características. La palabra frente tiene origen en el lenguaje militar ( como frente de batalla) y se asemeja a una batalla porque el choque entre las dos masas produce una actividad muy dinámica de tormentas eléctricas, ráfagas de viento y fuertes aguaceros.

Los frentes meteorológicos son frecuentemente asociados con sistemas de presión atmosféricos. Son generalmente guiados por corrientes de aire y viajan de oeste a este en el hemisferio norte, e inversamente en el sur. Este movimiento se debe a la fuerza de Coriolis, causado por el movimiento de la Tierra en su eje. Los frentes también pueden ser afectados por formaciones geográficas tales como montañas y grandes volúmenes de agua.

El frente frío es una franja de mal tiempo que ocurre cuando una masa de aire frío se acerca a una masa de aire caliente. El aire frío, siendo más denso, genera una “cuña” y se mete por debajo del aire cálido y menos denso.

Los frentes fríos se mueven rápidamente. Son fuertes y pueden causar perturbaciones atmosféricas tales como tormentas de truenos, chubascos, tornados, vientos fuertes y cortas tempestades de nieve antes del paso del frente frío, acompañadas de condiciones secas a medida que el frente avanza. Dependiendo de la época del año y de su localización geográfica, los frentes fríos pueden venir en una sucesión de 5 a 7 días.



El granizo o pedrisco es un tipo de precipitación que consiste en partículas irregulares de hielo. El granizo se produce en tormentas intensas en las que se producen gotas de agua sobreenfriadas, es decir, aún líquidas pero a temperaturas por debajo de su punto normal de congelación (0 °C), y ocurre tanto en verano como en invierno, aunque el caso se da más cuando está presente la canícula, días del año en los que es más fuerte el calor.

El agua sobreenfriada continúa en ese estado debido a la necesidad de una semilla sólida inicial para iniciar el proceso de cristalización. Cuando estas gotas de agua chocan en la nube con otras partículas heladas o granos de polvo pueden cristalizar sin dificultad congelándose rápidamente. En las tormentas más intensas se puede producir precipitación helada en forma de granizo especialmente grande cuando éste se forma en el seno de fuertes corrientes ascendentes. En este caso la bola de granizo puede permanecer más tiempo en la atmósfera disponiendo de una mayor capacidad de crecimiento. Cuando el empuje hacia arriba cesa o el granizo ha alcanzado un tamaño elevado el aire ya no puede aguantar el peso de la bola de granizo y ésta acaba cayendo.



La neblina es un fenómeno meteorológico, concretamente un hidrometeoro, que consiste en la suspensión de muy pequeñas gotas de agua en la atmósfera, de un tamaño entre 50 y 200 micrómetros de diámetro, o de partículas higroscópicas húmedas, que reducen la visibilidad horizontal a una distancia de un kilómetro o más. Ocurre naturalmente como parte del tiempo o de la actividad volcánica. Es común en atmósfera fría debajo de aire templado. Es posible también inducir artificialmente la neblina con el uso de envases de aerosol, si las condiciones de humedad son apropiadas.

La única diferencia entre neblina y niebla es la intensidad de las partículas, que se expresa en términos de visibilidad: Si el fenómeno meteorológico da una visión de 1 km o menos, es considerado como niebla; y si permite ver a más de 1 km, el fenómeno es considerado como neblina. Visto a la distancia, la neblina toma más la tonalidad del aire (grisáceo/azulino), mientras que la niebla es más blanquecina.

La neblina como la bruma hace visibles los rayos solares, por el contrario, la niebla debido a su alta densidad de partículas no hace visibles los rayos solares.



El viento es el movimiento del aire que está presente en la atmósfera, especialmente, en la troposfera, producido por causas naturales. Se trata de un fenómeno meteorológico.

La causa de los vientos está en los movimientos de rotación y de traslación terrestres que dan origen, a su vez, a diferencias considerables en la radiación solar o insolación, principalmente de onda larga (infrarroja o térmica), que es absorbida de manera indirecta por la atmósfera, de acuerdo con la propiedad diatérmica del aire, según la cual la radiación solar sólo calienta indirectamente a la atmósfera ya que los rayos solares pueden atravesar la atmósfera sin calentarla. Son los rayos de calor (infrarrojos) reflejados por la superficie terrestre y acuática de la Tierra los que sí logran calentar el aire. La insolación es casi la única fuente de calor que puede dar origen al movimiento del aire, es decir, a los vientos. A su vez, el desigual calentamiento del aire da origen a las diferencias de presión y esas diferencias de presión dan origen a los vientos.

CAUSAS GENERALES

La primera descripción científica conocida del viento se debe al físico italiano Evangelista Torricelli,

…los vientos son producidos por diferencias en la temperatura del aire, y por tanto de la densidad, entre dos regiones de la Tierra.
Otras fuerzas que mueven el viento o lo afectan son la fuerza de gradiente de presión, el efecto Coriolis, las fuerzas de flotabilidad y de fricción y la configuración del relieve. Cuando entre dos masas de aire adyacentes existe una diferencia de densidad, el aire tiende a fluir desde las regiones de mayor presión a las de menor presión. En un planeta sometido a rotación, este flujo de aire se verá influenciado, acelerado, elevado o transformado por el efecto de Coriolis en cualquier parte de la superficie terrestre en la que nos encontremos. La creencia de que el efecto de Coriolis no actúa en el ecuador es un error: lo que sucede es que los vientos van disminuyendo de velocidad a medida que se acercan a la zona de convergencia intertropical y esa disminución de velocidad queda automáticamente compensada por una ganancia en altura del aire en toda la zona ecuatorial. A su vez, esa ganancia en altura da origen a la formación de nubes de gran desarrollo vertical y a lluvias intensas y prolongadas, ampliamente repartidas en la zona de convergencia intertropical.
Los vientos se definen como un sistema que tiene la atmósfera para alcanzar el equilibrio mecánico de fuerzas, lo que permite descomponer y analizar los características de éste. Es muy habitual simplificar las ecuaciones de movimiento atmosféricas mediante distintas componentes de vientos, que sumados dan lugar al viento existente. La componente del Viento geostrófico es el resultado de realizar el equilibrio entre la fuerza de Coriolis y la fuerza del gradiente de presión. Este viento fluye paralelo a las isobaras y se puede decir que los efectos de la fricción en latitudes medias son despreciables para las capas altas de la atmósfera El viento térmico es un viento que diferencia dos niveles que solo existen en una atmósfera con gradientes de temperatura horizontales o baroclinia. El viento del gradiente es similar al geostrófico pero también incluye el equilibrio de la fuerza centrífuga.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS VIENTOS

El estudio sistemático de las características del viento es muy importante para:

Dimensionar estructuras de edificios como silos, grandes galpones, edificaciones elevadas, etc.;

Diseñar campos de generación eólica de energía eléctrica;

Diseñar protección de márgenes en embalses y los taludes de montante en las presas.

La medición de la velocidad y dirección del viento se efectúa con instrumentos registradores llamados anemómetros, que dispone de dos sensores, uno para medir la velocidad y otro para medir la dirección del viento. Las mediciones se registra en anemógrafos.

Para que las mediciones sean comparables con las mediciones efectuadas en otros lugares del planeta, las torres con los sensores de velocidad y dirección deben obedecer a normativas estrictas dictadas por la OMM – Organización Meteorológica Mundial.



Los derrumbes de tierra, también conocidos como deslaves de lodo y aludes de escombros, ocurren en todos los estados y territorios de Estados Unidos, y pueden ser causados por una variedad de factores que incluyen los terremotos, tormentas e incendios. Los derrumbes de tierra pueden ocurrir con rapidez, a menudo sin previo aviso, por lo que la mejor manera de planear para un deslave de lodo es mantenerse informado sobre los cambios en y alrededor de su hogar que podrían indicar que es probable que se produzca un derrumbe de tierra. Observe los cambios en el paisaje y el drenaje de agua o fíjese si no hay nuevas grietas en los cimientos y aceras.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Para prepararse para los derrumbes de tierra, siga los procedimientos correctos de uso del suelo; evite construir cerca de pendientes pronunciadas o a lo largo de valles formados por la erosión natural.
Consulte a un profesional para que le asesore en cuanto a las medidas preventivas más adecuadas para su casa o negocio, como instalaciones de tubería flexible, que son más resistente a roturas.



La nieve, conocida en algunos países como zapada, es un fenómeno meteorológico que consiste en la precipitación de pequeños cristales de hielo. Los cristales de nieve adoptan formas geométricas con características fractales y se agrupan en copos. Está compuesta por pequeñas partículas ásperas y es un material granular. Normalmente tiene una estructura abierta y suave, excepto cuando es comprimida por la presión externa.

La nieve se forma comúnmente cuando el vapor de agua experimenta una alta deposición en la atmósfera a una temperatura menor de 0 °C, y posteriormente cae sobre la tierra.

TIPOS DE NEVADAS

Nevasca: Es una tormenta de nieve y hielo, que se produce generalmente en alta montaña o altas latitudes. Cuando está acompañada de fuertes vientos puede llamarse ventisca o ventisca de nieve.

Ráfaga: Es una nieve ligera con generalmente poca acumulación con las nevadas moderadas ocasionales.

Lluvia congelada: Es un tipo de lluvia que cae del cielo y que se congela a su paso por la atmósfera .

Gránulos de nieve: También conocidos como cinarra, son granos de hielo blancos y opacos, aplanados, con diámetros inferiores a 1 mm.

Granos de hielo: También conocidos como granizo menudo, son un tipo de granizo muy fino, formados por la precipitación de bolitas de hielo transparentes de forma irregular, cuyo diámetro es de 5 mm o menor.

Perdigones de hielo: Son una forma de precipitación consistente en agua parcialmente congelada, pero no en forma de cristales.

Prismas de hielo: Son constituidos por cristales de hielo, con forma de agujas o láminas, tan menudos que parecen suspendidos en el aire.

Graupel: También se les llama pelotitas de nieve. Son más grandes que los granos de hielo y más pequeños que el granizo.

Ventisca de nieve: Ocurre cuando un viento fuerte conduce nieve ya caída para crear derivas.

Granizo: consiste en gotas de agua sobreenfriadas, por la baja temperatura que hay cuando se precipita la nube.

Hailstorm: Una tormenta de granizo. Si el granizo es muy grande, puede dañar a los coches e incluso a la gente.

Nieve efecto-lago: se produce cuando los vientos fríos se mueven a través de extensiones grandes de agua caliente.

Aguanieve: Es una forma de precipitación consistente en nieve parcialmente fundida al tocar el suelo.

Nevadas: Son intensas y pueden estar acompañadas de viento, pero son mucho menos fuertes que el Hailstorm.

Las nevadas varían dependiendo del temporal y la localización, incluyendo latitud geográfica, la elevación y otros factores que afectan al clima en general. En latitudes más cercanas al ecuador, hay menos probabilidades de la caída de nieve. 35° es a menudo referido como un delimitador. Las costas occidentales de los continentes principales siguen siendo lugares sin nieve en latitudes mucho más altas.

Algunas montañas, incluso en, o cerca del ecuador, tienen una cubierta permanente de nieve en sus partes más altas, incluyendo el monte Kilimanjaro, en Tanzania, y Los Andes, en Suramérica. Inversamente, muchas regiones del ártico y el antártico reciben muy pocas precipitaciones y, por lo tanto, generan muy poca nieve a pesar del intenso frío (por debajo de cierta temperatura, el aire pierde esencialmente su capacidad de trasportar el vapor de agua). Otro ejemplo es el de la ciudad de Nueva York, que se encuentra a una latitud similar a Madrid o incluso más al sur que Roma, que recibe una cantidad de nieve mucho mayor que estas dos últimas; lo que le favorece principalmente es el frío que transporta la corriente marítima del Labrador, que también favorece el aumento de precipitaciones. Madrid y Roma están influenciadas por el Mediterráneo y poseen dos barreras naturales, Pirineos y Alpes respectivamente, por lo que las posibilidades de nieve se reducen notablemente.Otro ejemplo es En Zactecas, México, que es la segunda vez que nieva.Con un grosor de 5cm.

Aunque la densidad de la nieve varía extensamente, una guía es que la profundidad de las nevadas es 10 veces mayor que la de las precipitaciones pluviales que contienen la misma masa de agua.

Las nevadas inesperadas a veces deterioran las infraestructuras e interrumpen los servicios, incluso en las regiones que están acostumbradas a ellas. El tráfico se puede ver entorpecido o incluso detenido totalmente. Las infraestructuras básicas tales como electricidad, teléfono y gas natural pueden ser interrumpidas. Un día nevado es frecuentemente un día en el cual la escuela u otros servicios son cancelados debido a la precipitación. Esto puede suceder incluso en las áreas que tienen por lo general muy poca precipitación de nieve con una acumulación ligera. Cuando la acumulación de nieve es excesiva, a menudo tarda tiempo en fundirse, haciéndose así neveros.

La precipitación acumulativa más alta de nieve en el mundo fue medida en Mount Baker, Washington, EE. UU., durante la estación 1998–1999, en la que se recibieron 1.140 pulgadas (28,96 metros); esta medida sobrepasó el récord anterior, en Mount Rainier, Washington, EE.UU., en el que durante la estación 1971–1972 se recibieron 1.122 pulgadas (28,50 metros) de nieve.

La precipitación diaria más alta en el mundo fue registrada en Silver Lake, Colorado, EE.UU., en 1921, con 76 pulgadas (1,93 metros) de altura.



Una tormenta (del germánico común sturmaz que viene a significar “ruido” o “tumulto”) es un fenómeno caracterizado por la coexistencia próxima de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Este contraste asociado a los efectos físicos implicados desemboca en una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, truenos y ocasionalmente granizos entre otros fenómenos meteorológicos.

Aunque científicamente se define como tormenta a aquella nube capaz de producir un trueno audible, también se denominan tormentas en general a los fenómenos atmosféricos violentos que, en la superficie de la tierra están asociados a lluvia, hielo, granizo, electricidad, nieve o vientos fuertes -que pueden transportar partículas en suspensión como la tormenta de arena o incluso pequeños objetos o seres vivos.

FORMACIÓN DE LAS TORMENTAS

Las tormentas se crean cuando un centro de baja presión se desarrolla con un sistema de alta presión que lo rodean. Esta combinación de fuerzas opuestas puede crear vientos y resultar en la formación de nubes de tormenta, como el cumulonimbo.

El contraste térmico y otras propiedades de las masas de aire húmedo dan origen al desarrollo de fuertes movimientos ascendentes y descendentes (convección) produciendo una serie de efectos característicos, como fuertes lluvias y vientos en la superficie e intensas descargas eléctricas. Esta actividad eléctrica se pone de manifiesto cuando se alcanza la tensión de ruptura del aire, momento en el que se genera el rayo que da origen a los fenómenos característicos de relámpago y trueno. La aparición de relámpagos depende de factores tales como el grado de ionización atmosférico, además del tipo y la concentración de la precipitación.

Las tormentas obtienen su energía de la liberación de calor latente que se produce en la condensación del vapor del agua en las parcelas ascendentes de la tormenta.

CARACTERÍSTICAS

Mientras que en los Estados Unidos el término “storm” se refiere estrictamente y en el ámbito meteorológico únicamente a tormentas intensas con vientos en superficie de al menos 80 km/h, el término “tormenta” es mucho menos restrictivo. Las tormentas producen nubes de desarrollo vertical -Cumulonimbus – Cúmulus- que pueden llegar hasta la tropopausa en torno a 10 km de altura. El ciclo de actividad de una tormenta típica presenta una fase inicial de formación, intermedia de madurez y final de decaimiento que dura en torno a una o dos horas.

Por regla general una célula convectiva de tormenta posee una extensión horizontal de unos diez kilómetros cuadrados. Sin embargo, frecuentemente se producen simultánea o casi simultáneamente varias células convectivas que desencadenan fuertes precipitaciones durante un periodo de tiempo más largo. En ocasiones, cuando las condiciones del viento son adecuadas, una tormenta puede evolucionar hasta el estado de supercélula originando series de corrientes ascendentes y descendentes y abundante precipitación durante varias horas.

Las tormentas pueden contener vórtices de aire, es decir, viento girando en torno a un centro (como los huracanes). Las tormentas que contienen estos vórtices (supercélulas) son muy intensas y como característica es probable que puedan producir trombas marinas y tornados, suelen originarse en zonas muy cerradas, donde el viento no tiene suficiente escape.

Una tormenta tropical hace referencia a una tormenta de mayores dimensiones en latitudes subtropicales alternando regiones ascendentes y descendentes y capaz de evolucionar potencialmente hasta el estado de huracán.



El huracán es el más severo de los fenómenos meteorológicos conocidos como ciclones tropicales. Estos son sistemas de baja presión con actividad lluviosa y eléctrica cuyos vientos rotan antihorariamente (= en contra de las manecillas del reloj) en el hemisferio Norte. Un ciclón tropical con vientos menores o iguales a 62 km/h es llamado depresión tropical. Cuando los vientos alcanzan velocidades de 63 a 117 km/h se llama tormenta tropical y, al exceder los 118 km/h, la tormenta tropical se convierte en huracán.

DEPRESIÓN TROPICAL: ciclón tropical en el que el viento medio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 62 km/h o inferior.

TORMENTA TROPICAL: ciclón tropical bien organizado de núcleo caliente en el que el viento promedio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 63 a 117 km/h.

HURACÁN: ciclón tropical de núcleo caliente en el que el viento máximo promedio a nivel del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 118 km/h o superior.

Una de las diferencias principales entre los tres tipos de ciclones tropicales es su organización. La depresión tropical agrupa nubosidad y lluvia pero las bandas espirales no están bien delimitadas. La tormenta tropical es un sistema atmosférico con una mejor estructura, con bandas espiraladas convergentes hacia el centro del sistema. El huracán por su parte es un sistema totalmente organizado en toda la troposfera con bandas espiraladas de lluvia bien delimitadas.

La palabra “huracán” deriva del vocablo Maya “hurakan”, nombre de un Dios creador, quien, según los mayas, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando, por tal motivo, la tierra.

La Temporada de Huracanes en la Cuenca del Atlántico comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. La Cuenca del Atlántico comprende el Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico. (Ver Ciclones Tropicales fuera de temporada)

El huracán produce dos tipos de efectos desde el punto de vista técnico: el efecto directo es cuando una región específica es afectada por vientos, lluvia y marejada generados por el huracán; el efecto indirecto, incluye únicamente uno o dos de los anteriores efectos.

La escala Saffir-Simpson define y clasifica la categoría de un huracán en función de la velocidad de los vientos del mismo. La categoría 1 es la menos intensa (vientos de 119 a 153 km/h); la categoría 5 es la más intensa (vientos mayores que 250 km/h). La categoría de un huracán no está relacionada necesariamente con los daños que ocasiona. Los huracanes categorías 1 ó 2 pueden causar efectos severos dependiendo de los fenómenos atmosféricos que interactúen con ellos, el tipo de región afectada y la velocidad de desplazamiento del huracán. Los huracanes de categoría 3,4, o 5 son considerados como severos.

      Escala Saffir-Simpson
      Categoría Rango de velocidad de los vientos
      (kilómetros por hora)

      1 119-153
      2 154-177
      3 178-209
      4 210-250
      5 mayor que 250



El tornado es un fenómeno de escala local que se produce durante tormentas de gran intensidad. Se caracteriza por un movimiento circular en forma de embudo que desciende de la base de una nube cumuliforme, alcanzando un diámetro de algunos cientos de metros en la superficie. Su duración es muy variable, entre algunos segundos y algunas horas.

En el centro del tornado la presión atmosférica es muy baja, pudiendo alcanzar unos 100 milibares menos que en el ambiente alrededor del tornado. Los vientos máximos son muy difíciles de medir, estimándose que en los casos más intensos pueden superar los 650 km/hr. Debido a esto, el tornado es el fenómeno atmosférico que tiene la mayor capacidad destructora a nivel local.

Estados Unidos es el país más expuesto a la ocurrencia de tornados, con una frecuencia media de unos 750 episodios por año. En promedio tienen un diámetro entre 150 m y 600 m en la base, un velocidad de avance cercana a 50 km/h y un recorrido del orden de 25 km. Sin embargo, en casos excepcionales un tornado puede recorrer cientos de kilómetros permaneciendo durante varias horas.
La ocurrencia de un tornado en centros poblados puede provocar un desastre de grandes proporciones, por la pérdida de vidas humanas y materiales.

Un fenómeno parecido a un tornado, pero que ocurre sobre el océano o sobre un lago, se denomina Tromba. En Chile el tornado es un fenómeno de muy rara ocurrencia y los pocos casos documentados se han localizado en la zona centro-sur del país. Parientes lejanos de los tornados son los torbellinos de polvo (remolinos o tolvaneras) que en Chile se forman durante todo el año en la región árida del norte, y durante el verano en la región central del país. Su formación se asocia a las altas temperaturas de la superficie que condicionan la existencia de fuertes corrientes ascendentes.

Finalmente, están los microtornados (o microrráfagas), que se manifiestan como golpes de viento muy fuerte que parecen emerger de un punto central en el suelo. Este fenómeno es producido por una fuerte corriente descendente que se forma al interior de un cúmulonimbo que está precipitando (nube de gran desarrollo vertical). En el movimiento de descenso se produce evaporación de la precipitación lo cual favorece el enfriamiento del aire y por consecuencia, acelera aún más del proceso de descenso. Aparte de los daños que pueden provocar los fuertes vientos en superficie, los microtornados representan un riesgo particularmente severo para la navegación aérea.



Un volcán es una abertura natural de la tierra que permite la salida del material magmático o sus derivados, elementos que se acumulan en la corteza terrestre. También recibe este nombre la estructura en forma de loma o montaña que se forma alrededor de la abertura que puede ser cónica o circular.
Por lo general, los volcanes tienen en su cumbre o en sus costados, grandes cavidades llamadas cráteres, que fueron generadas en erupciones anteriores.

Hay diferentes tipos de volcanes, los llamados centrales o poligenéticos, se forman por la acumulación de materiales emitidos por varias erupciones a lo largo del tiempo geológico y los monogenéticos son los que nacen, desarrollan una erupción que durar algunos años y se extinguen sin volver a tener actividad. Estos son los más frecuentes en México.

Un volcán está activo, cuando existe magma fundido en su interior o puede recibir nuevas aportaciones de magma, por lo que en cualquier momento puede generar una erupción.

Los volcanes activos están distribuidos en el mundo en regiones bien definidas por los procesos tectónicos, como las interacciones de las placas tectónicas que conforman la corteza terrestre y las corrientes convectivas del manto terrestre que las mueven. En el mundo más o menos ocurren 50 erupciones por año de diferentes magnitudes. En el mundo se calcula que hay 1,300 volcanes activos y más o menos ocurren al año 50 erupciones de diferentes magnitudes y en México, la franja de volcanes se extiende desde Nayarit hasta Veracruz, presentando varios volcanes activos, como el de Colima, el Popocatépetl y el Chichón y otros monogenéticos como el Xitle, el Jorullo y el Paricutín.

Las erupciones volcánicas se han presentado siempre, son emisiones de mezclas de roca fundida rica en materiales volátiles (magma), gases volcánicos formados de vapor de agua, bióxido de carbono, bióxido de azufre y otros gases peligrosos para la salud y la vida.

Estos materiales pueden ser arrojados con diferentes grados de violencia, dependiendo de la presión de los gases provenientes del magna o del agua subterránea sobrecalentada por el mismo.

Cuando la presión dentro del magma se libera sin explotar, solo en la superficie del cráter es una erupción efusiva y lo que sale a la superficie es un contenido menor de gases y roca fundida llamada lava. Si el magma acumula más presión de la que puede liberar, las burbujas crecen hasta tocarse y el magma se fragmenta violentamente, produciendo una erupción explosiva.

Los flujos de lava son muy destructivos, la roca fundida puede avanzar a diferentes velocidades dependiendo de las pendientes del terreno, lo que permite a la gente ponerse a salvo, pero por donde pasa los terrenos son destruidos y no pueden volver a utilizarse para la agricultura porque la lava al secarse forma una fuerte roca.

Otro problema causado por las erupciones volcánicas son las avalanchas formadas de grandes cantidades de lava, ceniza y gases muy calientes que se deslizan por las laderas del volcán. Estas avalanchas reciben varios nombres: flujos piroclásticos, nubes ardientes o flujos de ceniza caliente.

Un aspecto más a considerar son los fuertes deslizamientos de tierra que pueden originarse cuando todos estos elementos se mezclan con agua proveniente de ríos, lagos, nieve o lluvia intensa y pueden suceder durante o después de las erupciones.

La presión con la que salen los materiales, es tan fuerte que ocasionan el lanzamiento al aire de cantidades de gases y fragmentos de roca o magma de diversos tamaños. Hay partículas que llegan a alcanzar hasta los 20 kilómetros de altura y si bien los fragmentos más grandes caen cerca del volcán, las cenizas pueden alcanzar cientos de kilómetros alrededor y cuando se acumula en un lugar pesa tanto que puede derribar techos, tapar drenajes y ocasionar daños en las estructuras por sus componentes.

En contraste, las erupciones volcánicas también son benéficas, las tierras de origen volcánico son fértiles, en general altas y con buen clima, por lo que muchas personas gustan de vivir en estas regiones a pesar del peligro.

Los daños que ocasionan a las poblaciones pueden ser desde muy leves, hasta sepultar ciudades o comunidades enteras con lava o ceniza o por efecto de los deslaves. Se daña la agricultura, se destruyen bosques y cosechas enteras y el terreno dañado tarda muchos años en recuperarse o se vuelve totalmente infértil.



Las inundaciones son una de las catástrofes naturales que mayor número de víctimas producen en el mundo. Se ha calculado que en el siglo XX unas 3,2 millones de personas han muerto por este motivo, lo que es más de la mitad de los fallecidos por desastres naturales en el mundo en ese periodo. En España son un grave problema social y económico, sobre todo en la zona mediterránea y en el Norte.

Causas de las inundaciones

Las grandes lluvias son la causa principal de inundaciones, pero además hay otros factores importantes. A continuación se analizan todos estos factores:

Exceso de precipitación.- Los temporales de lluvias son el origen principal de las avenidas. Cuando el terreno no puede absorber o almacenar todo el agua que cae esta resbala por la superficie (escorrentía) y sube el nivel de los ríos. En España se registran todos los años precipitaciones superiores a 200 mm en un día, en algunas zonas, y se han registrado lluvias muy superiores hasta llegar a los 817 mm el 3 de noviembre de 1987 en Oliva.
Fusión de las nieves.- En primavera se funden las nieves acumuladas en invierno en las zonas de alta montaña y es cuando los ríos que se alimentan de estas aguas van más crecidos. Si en esa época coinciden fuertes lluvias, lo cual no es infrecuente, se producen inundaciones.
Rotura de presas.- Cuando se rompe una presa toda el agua almacenada en el embalse es liberada bruscamente y se forman grandes inundaciones muy peligrosas. Casos como el de la presa de Tous que se rompió en España, han sucedido en muchos países.
Actividades humanas.- Los efectos de las inundaciones se ven agravados por algunas actividades humanas. Así sucede:

Al asfaltar cada vez mayores superficies se impermeabiliza el suelo, lo que impide que el agua se absorba por la tierra y facilita el que con gran rapidez las aguas lleguen a los cauces de los ríos a través de desagües y cunetas.
La tala de bosques y los cultivos que desnudan al suelo de su cobertura vegetal facilitan la erosión, con lo que llegan a los ríos grandes cantidades de materiales en suspensión que agravan los efectos de la inundación.
Las canalizaciones solucionan los problemas de inundación en algunos tramos del río pero los agravan en otros a los que el agua llega mucho más rápidamente.
La ocupación de los cauces por construcciones reduce la sección útil para evacuar el agua y reduce la capacidad de la llanura de inundación del río. La consecuencia es que las aguas suben a un nivel más alto y que llega mayor cantidad de agua a los siguientes tramos del río, porque no ha podido ser embalsada por la llanura de inundación, provocando mayores desbordamientos. Por otra parte el riesgo de perder la vida y de daños personales es muy alto en las personas que viven en esos lugares.
Aunque no frecuentes en España, son causa de inundaciones en otros países las coladas de barro que se forman en las erupciones de los volcanes cuando se mezclan los materiales volcánicos con agua o nieve. Fueron la causa de las más de 23000 víctimas que ocasionó la erupción del Nevado de Ruiz en Colombia el 13 de noviembre de 1985. También los huracanes y los ciclones hacen que el agua del mar invada las zonas costeras en algunos países tropicales originando grandes inundaciones. Y los deslizamientos de laderas que obstruyen los cauces de los ríos pueden remansar aguas que cuando rompen el dique que se había formado causan graves inundaciones.



Un terremoto — también llamado seísmo o sismo (del griego “σεισμός”, temblor) o, simplemente, temblor de tierra (en algunas zonas se considera que un seísmo o sismo o temblor es un terremoto de menor magnitud) — es una sacudida del terreno que se produce debido al choque de las placas tectónicas y a la liberación de energía en el curso de una reorganización brusca de materiales de la corteza terrestre al superar el estado de equilibrio mecánico. Los más importantes y frecuentes se producen cuando se libera energía potencial elástica acumulada en la deformación gradual de las rocas contiguas al plano de una falla activa, pero también pueden ocurrir por otras causas, por ejemplo en torno a procesos volcánicos, por hundimiento de cavidades cársticas o por movimientos de ladera.



Un maremoto, también llamado tsunami (del japonés tsu: ‘puerto’ o ‘bahía’, y nami: ‘ola’; literalmente significa ‘gran ola en el puerto’) es una ola o un grupo de olas de gran energía y tamaño que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de agua. Se calcula que el 90% de estos fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre, más preciso, de «maremotos tectónicos».

La energía de un tsunami depende de su altura (amplitud de la onda) y de su velocidad. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas (en el maremoto del Océano Índico de 2004 hubo 7 picos). Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento.